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Discos Imprescindibles de los 80: Synchronicity - The Police

El quinto y último disco del trío The Police es en definitiva uno de los discos imprescindibles de los 80, esta producción se publicó en junio de 1983 e hizo que el trío alcanzara su mayor éxito con varias canciones que llegaron a difundirse por todo el mundo. El disco, en gran parte, se inspira en el libro The Roots of Coincidence del húngaro Arthur Koestler, que trata de temas de parapsicología, y fue escrito, en gran parte por Sting, cuya predilección por Koestler se deja ver en anteriores discos del trío. Tal fue la popularidad del disco y del trío y los éxitos que consiguió (Tanto en los rankings musicales como en la obtención de premios como el Grammy  y otros) que fue considerada en 1984, la mejor banda del mundo. Con este álbum, The Police cambia de dirección en cuanto a su estilo musical, dándole mayor importancia a los sintetizadores y a un sonido más cercano al new wave; si bien el disco trajo mucho éxito al trío, la relación entre el cantante y bajista Sting y el baterista Stewart Copeland se había deteriorado por lo que la grabación de las canciones se dieron en un ambiente inadecuado.
Synchronicity comienza con la canción que da el título al disco "Synchronicity I", este tema así como el disco se inspiran en la teoría de la sincronicidad de Carl Jung, psiquiatra y psicoterapeuta suizo, fundador de la psicología analítica. Este tema así como la mayoría del disco tienen gran presencia de sonidos de sintetizador que le dan un nuevo aire al trío. "Synchronicity I" también fue el tema que abrió los conciertos en la gira que realizó The Police.
Lugo tenemos "Walking in your footsteps", un tema con mucha influencia de la llamada world music. En la tercera pista está el tema "O my God" que rescata algo del sonido anterior del grupo pero con ciertos aires de oscuridad.
La cuarta canción del primer lado es "Mother", una de las dos canciones que no son de la autoría de Sting, esta le pertenece al guitarrista del trío, Andy Summers, y es un tema que es cantado a gritos y con muchos lamentos, acercándose de algún modo al sonido dark de algunas bandas de la época, Esta canción habla del complejo de Edipo que tratara el padre del psicoanálisis Sigmund Freud.
Luego tenemos otra canción que no le pertenece a Sting, sino al baterista del trío Stewart Copeland, "Miss Gradenko", un tema muy bien logrado que tiene matices de jazz y rock, pero que muestra además ese pseudo reggae propio de sus trabajos anteriores.
La cara A del disco finaliza con "Synchronicity II", una canción que fue publicada como tercer single del disco, tal como la parte I, esta habla de la teoría de la sincronicidad de Carl Jung; además tuvo un gran vídeo dirigido por una de las parejas más notables de aquellos años: Godley & Creme.
Para empezar el lado B del disco escuchamos el multimillonario single "Every breath you take", un tema premiado, elogiado y que llegó a los primeros lugares de las listas de éxitos en todo el mundo. Un dato sobre este tema es que la letra no es precisamente romántica como muchos piensan, por el contrario llega a ser oscura y habla de un hombre que controla los movimientos de su pareja (o ex pareja), un acosador, pues por aquellos tiempos Sting se había divorciado de Frances Tomelty y él mismo reconoce lo celoso y obsesionado que estaba por su ex pareja.
La segunda canción del lado B es otro tema que llegó a ser muy difundido, "King of pain", aquí Sting continúa con el tema de su separación y el dolor que siente; sobresale la letra de este tema que es muy bien lograda, algo oscura, con muchas metáforas, pero muy poética.
Otro tema éxito es "Wrapped around your finger", con una letra que alude a temas literarios y mitológicos, como los monstruos griegos Escila y Caribdis, y la leyenda alemana Fausto. Este tema tiene gran influencia de otro: "Sea journey" del gran Chic Corea.
El final del disco llega con "Tea in the Sahara", una pieza que suena entre melancólica y oscura, habla de un último deseo antes de morir.

Synchronicity fue grabado por Sting, Andy Summer y Stewart Copeland, en su totalidad, y es uno de los discos imprescindibles de los 80 que deberías escuchar de principio a fin.